MI HISTORIA

Mi Historia: Cómo el miedo a la deuda me llevó a redirigir mi vida

Hace ocho años, dejé mi querida Cuba y vine a Estados Unidos en busca de nuevas oportunidades. En Cuba, era dentista, y al llegar aquí a los 42 años, comencé el proceso de obtener mi licencia de odontología. Aunque fui aceptada en varias universidades, me enfrenté a un gran obstáculo que temía pero no entendía completamente: el monto de los préstamos estudiantiles.

La idea de endeudarme por una suma tan grande a mi edad me abrumaba. Sabía que no tenía los conocimientos financieros necesarios para tomar una decisión informada. Fue entonces cuando llegaron a mis manos tres libros que me cambiaron la vida y el rumbo de mi camino.

  1. Start Late, Finish Rich de David Bach me enseñó que nunca es tarde para construir una vida financiera sólida. Me di cuenta de que, sin importar la edad, con las decisiones correctas, aún podía alcanzar la libertad financiera.

  2. El millonario de la puerta de al lado de Thomas J. Stanley y William D. Danko me mostró que la verdadera riqueza no está en los ingresos altos, sino en cómo manejas lo que tienes. Los hábitos financieros sencillos y disciplinados pueden llevar a resultados sorprendentes.

  3. El sutil arte de que te importe un caraj ** de Mark Manson me dio una perspectiva completamente diferente sobre cómo enfocar la vida y el dinero. Me enseñó que no todo en la vida debe ser perfecto, y que a veces está bien dejar ir lo que no es realmente importante para enfocarse en lo que verdaderamente cuenta.

Estos libros me llevaron a cuestionar mi decisión de seguir adelante con la odontología y explorar otras formas de generar ingresos. Decidí emprender y abrí un pequeño negocio de velas aromáticas. Aunque no me fue mal, pronto me di cuenta de que no era lo suficientemente rentable y, lo más importante, no me dejaba tiempo para vivir.

Este proceso me enseñó dos lecciones clave: primero, que no siempre debemos intercambiar horas por dinero, sino que el dinero debe trabajar para nosotros; y segundo, que el miedo, lejos de ser un obstáculo, puede convertirse en el impulso que nos lleva a tomar decisiones financieras más sabias. Enfrentar mi temor a la deuda fue lo que me motivó a replantear mi camino y buscar una nueva dirección, más alineada con la libertad financiera y el control de mi futuro. Como dijo Franklin D. Roosevelt: 'A lo único que debemos temer es al miedo mismo.' Hoy, comparto mi experiencia con la esperanza de ayudar a otros que, como yo, alguna vez han sentido incertidumbre ante sus decisiones financieras.

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